Rezar


Rezar

 

"La fe no es algo adquirido de una vez para siempre, sino que puede debilitarse y hasta perderse, y necesita ser renovada, alimentada y fortalecida constantemente." (P. Arrupe)

Ah, muy importante: Te pones a orar,  no para convertir a Dios en un criadito tuyo; oras para hacerte servidor/a de sus deseos, los de Dios.



Rezar, ¿cómo?

 

Es lo que preguntaron os discípulos al Maestro. Lo primero que les respondió fue: no seáis charlatanes ni palabreros, al orar... Inmediatamente después, les enseñó el Padre nuestro

 

Otro modo de orar: a partir de las lecturas de la Biblia de los domingos y días de fiesta.



Dice un refrán que “poco dura la alegría en casa del pobre”. En María, José y Jesús, se cumple. Al poco de nacer Jesús han de ponerse otra vez en camino –refugiados, emigrantes- huyendo de una muerte anunciada, buscando otras posibilidades de vida. También a Jesús le tocó vivir en país extranjero, con todas las penalidades por las que pasan quienes deben abandonar su tierra, su casa, su vida…

 

La vida de la sagrada familia se diferencia poco de la de tantas familias de nuestros días. Desde el primer momento tener que hacer frente a dificultades que amenazan la vida, la vida posible y digna. Proyectos familiares imposibilitados, o necesariamente retrasados, proyectos de vida precaria…

 

La familia de Nazaret no es solo antesala de lo que luego será importante en la vida de Jesús. Es ya hogar de encuentro, experiencia de amor y de ternura, escuela de vida, es proyecto de salvación, es ya signo luminoso de Dios con nosotros en medio de las vicisitudes de la vida cotidiana.

 

Esa realidad tan profundamentehumana dela familia, como todas las dimensiones de la existenciahumana, podemos libre, consciente y responsablemente vivirla desde la oferta de felicidadque Dios nos hace, desde el seguimiento de Jesucristo. Hacerlo así no anula enabsoluto la realidad humana que es la familia, sino que le da su máspleno sentido. Es lo que la comunidad eclesial acoge, expresa y vive en el Sacramento del Matrimonio fijando nuestra miradaen Jesús de Nazaret.

 

Nuestra tarea es crecer permanentemente en hacer vida la propuesta cristiana sobre la familia; viviendo con realismo, seriedad y gozo la realidad familiar. Realidad que es lugar del don amoroso de Dios y llamada de Dios: con la ayudade la Gracia podemos construir esa realidad como signo de la presencia delReino de Dios.

 

Viviendo a semejanza de la vida trinitaria de comunión:construyendo la pareja como un ser uno desde la diversidad y singularidad de cada cual. Viviendo la relación de pareja desde el amor que reconocey promueve la singularidad de cada uno en la igualdad que permite caminaren la unidad desde la diversidad, viviendo la preocupación permanente porel crecimiento y la realización del otro o la otra.

 

Viviendo el matrimonio y la familia cada vez más desde el amor. Es elEspíritu quien nos enseña a amar «como Cristo ama a su Iglesia»: sólo el amorpuede dar vida, consistencia y cohesión al matrimonio y la familia. Entre elamor de pareja, el amor a los hijos y el amor que se concreta en el compromisopor construir una sociedad más fraterna, existe una estrecha unidad, son dimensionesde un único amor.

 

Viviendo las relaciones de pareja como símbolo de la cercanía del Reino,que proclama la fuerza del amor para construir relaciones verdaderamente humanas;en vivir la familia como símbolo de la comunidad del Reino, que proclamala vida de un Dios que es comunión de personas; en vivir la pareja y la familiacomo comunión de personas al servicio de la construcción de la fraternidaden la sociedad.

 

 

Mirando la vida de comunión de la familia de Nazaret, también en las dificultades, plantéate cómo ir dando pasos para que tu proyecto familiar sea un proyecto de comunión.

En familia

 

Donde nos conocemos a fondo,

y nos queremos como mejor sabemos.

Donde la casa es historia,

hogar y memoria, y

 la puerta está abierta.

Donde se dicen las cosas más claras.

Donde tienes tu raíz y tu entraña,

donde te quitas el maquillaje

y te pones las zapatillas.

Pero también donde nos tenemos sin apresarnos,

que habrá que volar del nido un día.

Donde no siempre pensamos igual,

creemos de distintos modos,

y soñamos sueños diferentes

porque es la misma sangre

pero varios corazones.

Donde a veces hay silencios difíciles,

palabras pendientes,

donde el amor es asimétrico,

porque hay quien da todo

y hay quien exige de más

y agradece de menos.

En familia,

en nuestra carne y nuestra vida,

tan humana, quiso nacer todo un Dios.

 

 

(José María Rodríguez Olaizola)


Señor, Jesús…

 

Concédenos, como a todos nuestros hermanos de trabajo,

Pensar como Tú, 

trabajar contigo,

y vivir en Ti…

 

 

María, madre de los pobres, ruega por nosotros.


Orar en el mundo obrero. Navidad

25 de diciembre de 2019

La Iglesia tiene la misión de proclamar al mundo, ansioso de mejoresy más perfectas formas de democracia, el mensaje más alto y másnecesario que puedan exigir la dignidad del hombre y la vocación a lafiliación divina.Es el grito potente que desde la cuna de Belén resuena hasta los últimos confines de la tierra en los oídos de los hombres en un tiempoen que esta dignidad ha sufrido mayores humillaciones.

El misterio de la Santa Navidad proclama esta inviolable dignidadhumana con un vigor y una autoridad inapelable, que sobrepasa infinitamentea la que podrían conseguir todas las posibles declaracionesde los derechos del hombre. Navidad, la gran fiesta del Hijo de Dios, que ha aparecido en nuestra carne.(Rovirosa, OC, T.III. 528)

 

 

Dios nos supera infinitamente, siempre es una sorpresa. (GE 41)

Y desde ellos, hoy, contemplo el misterio, me dejo llenar y envolver por él, sin palabras. Hoy me puede ayudar a orar el dejarme envolver por esta música en silencio, mientras contemplo el belén: “El espejo en el espejo” (Spiegel im Spiegel), de Arvo Pärt.

 

AFIRMACIÓN DE FE EN NAVIDAD

 

María y José de Nazaret abrazaron al recién nacidomientras el abrazo de Dios arropaba al mundo.

 

Las gentes de Belén se acercaron al pesebre

cuando la cercanía de Dios era absoluta en la historia.

 

Los sencillos se arrodillaron para ver al Niño

en el momento en que la ternura de Dios todo lo inundaba.

 

Los poderosos y ambiciosos quedaron desconcertados

al quedar manifestado el poder de Dios como servicio.

 

Los extranjeros reconocieron el lugar al que dirigirse

el día en que todos los caminos conducían al amor de Dios.

 

El universo se llenó de luz, se colmó de vida, se mostró en verdad

al tiempo que la vida auténtica de Dios disipaba nuestras tinieblas.

 

Jesús, tú que naciste hace más de dos mil años como Palabra y Carne de Dios,

 

nosotros te recibimos hoy, como abrazo, cercanía, ternura, servicio y vida del Dios Amor.


 

Lc 2, 1-14.- Os anuncio una buena noticia que será de gran alegría (Misa de Medianoche)

 

Sucedió en aquellos días que salió un decreto del emperador Augusto, ordenando que se empadronase todo el Imperio. Este primer empadronamiento se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a empadronarse, cada cual a su ciudad. También José, por ser de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para empadronarse con su esposa María, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras estaban allí, le llegó a ella el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada.

 

En aquella misma región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño. De repente un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor. El ángel les dijo: «No temáis, os anuncio una buena noticia que será de gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre». De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad».

 

 

Palabra del Señor

Dice el profeta Isaías (9, 1ss) que el pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; que habitaban en tierra y sombras de muerte, y una luz les brilló. Y, dice también, que Dios acreció su alegría y aumentó su gozo… porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Esta es la noche –hoy es el día- de nuestra alegría colmada, de nuestra esperanza cumplida, porque en medio de las sombras de nuestra existencia, en medio de tantos lugares de muerte, Dios mismo ha venido a nacer, a habitarlos, iluminando nuestra existencia con la luz de su amor, y abriendo el horizonte de la historia a la gran Esperanza.

 

Hoy podemos llorar, de alegría crecida y gozo aumentado, porque Dios no nos deja solos, habita y camina con nosotros. Hoy nos ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Eso cantaremos. Eso experimentamos.

 

El nacimiento de Jesús en esta narración de Lucas es algo irrelevante: una pareja pobre que tiene que viajar para empadronarse, que no encuentra sitio en la posada, y tiene que refugiarse a las afueras de la ciudad en un establo donde dan a luz a su hijo. Algo que sigue sucediendo con la misma irrelevancia cada día; de noche también. Pero en la aparente irrelevancia de los acontecimientos humanos hay un trasfondo en que predominan la luz y el gozo. La gloria del Señor lo envuelve todo.

 

La señal de esa gloria es también irrelevante: un niño, recién nacido, envuelto en pañales, acostado en un pesebre, algo tan desapercibido para quienes buscan lo extraordinario que solo pueden apreciar y valorar quienes saben mirar y contemplar más allá de lo que ocurre en esos hechos, a quienes son capaces de asombrarse y acoger la Buena Noticia de la encarnación de Dios en nuestra historia.

 

A mirar y comprender así no aprendemos por nuestra cuenta. Para eso tenemos que acercarnos a Belén y vivir la navidad con María, y hacerlo en comunidad. Lo difícil no será llegar hasta el niño, sino dejar que se haga carne en nuestra vida, que acampe en los recovecos de nuestra existencia para continuar ese encuentro gratuito de amor a lo largo de toda nuestra vida.

 

Tendremos que seguir buscándolo en la cotidianeidad de la vida, en tierras de sombra y muerte por donde camina nuestro pueblo, para ser capaces de percibir la luz que brilla en medio de las sombras. Tendremos que acompañar la vida de las personas.

 

La Navidad, para los cristianos, es siempre noticia gozosa y, a la vez, encrucijada de vida. Necesitamos seguir habitando los lugares donde Dios se sigue encarnando, donde sigue naciendo hoy. Necesitamos ser capaces de habitar –muchas veces- a la intemperie, sin aferrarnos a otras seguridades. Necesitamos acampar donde la Palabra hecha carne acampa.

 

Hoy nos acercamos a Belén, a escuchar esta Buena  Noticia, a dejarnos contemplar por la mirada tierna de Dios, a recibir la alegría, a mirar y ser capaces de asombrarnos y abrirnos al Misterio, a tocar la debilidad de Dios y a experimentar su ternura que nos envuelve. Tocando la debilidad de Dios aprendemos a tocar la carne sufriente de nuestros hermanos.

 

 

Contempla tu vida que, quizá, también está llena de lugares de sombras y de muerte que necesitan que una luz le brille. ¿Qué espacios vitales ilumina este mensaje del Dios hecho niño, que habita con nosotros? ¿Qué orientación radical puede darle a mi proyecto de vida?

MATERNIDAD DEL AMOR

 

MADRE de todas las madres.

Maternidad del Amor.

Eva vuelta al Paraíso.

Carne Humanada de Dios.

 

Con tu Hijo entre tus brazos

ha llegado a nuestra Tierra

un nuevo principio de

Vida en eterna pureza.

 

Eres el beso de Gracia

-Madre de todas las madres-

con que el Verbo unge de luz

divina la humana carne.

 

Desde tu Virginal Seno

-Maternidad del Amor-

una siembra de ternura

mitiga nuestro dolor.

 

Ningún sueño es imposible

-Eva vuelta al Paraíso-

desde que en tu humilde carne

se aposentó el cielo mismo.

 

En tu ser Virgen y Madre

-Carne Humanada de Dios-

cada humano es en sí mismo

Misterio de Comunión.

 

Con tu Hijo entre tus brazos

da comienzo la Nueva Era

en que el que muere de amor

es siembra de vida eterna.

 

 

(A. López Baeza)


Señor, Jesús…

Danos la gracia de amarte con todo nuestro corazón.

 

 

María, madre de los pobres, ruega por nosotros.