Opinión

Los necesitamos

Koldo Campos

Periodista. Radio Popular

 

El artículo trece de la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice textualmente: toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.

 

¿Acaso existe ahora mismo algún país que viva con desahogo que suscriba este artículo? Pues evidentemente no. Desde luego no en el que nosotros estamos. Invierten mucho en impedir que entren los migrantes aunque luego políticamente se les llene la boca de declaraciones. Lo cierto es que Europa está blindada en una jaula de oro y lo que hace es externalizar las fronteras, y dejar en manos por ejemplo de organizaciones privadas el que puedan sacar de las aguas aquellos que naufragan. Estamos hablando de las costas de África, donde al final allí se compran voluntades, subcontratando Gobiernos, como el libio por ejemplo, para que hagan de vigilantes de la playa; cosa que tampoco llegan a hacer porque aquel es un país fallido

 

El barómetro de Ikuspegi indica que en Euskadi no percibimos a los inmigrantes como un problema, sino como una solución; y en buena medida porque tenemos una visión utilitarista de la inmigración: porque vienen a cubrir nuestras vacantes de empleo; porque hacen lo que nosotros no haríamos, o no hacemos, o no dejaríamos que hicieran nuestros hijos; o porque tienen que venir a inyectar liquidez a nuestro sistema de pensiones. Ahora ha tocado con una hucha que suena a cántaro vacío

 

Pero con todo, tenemos un problema porque Euskadi, por ejemplo, tiene que incorporar 200.000 inmigrantes más en las próximas décadas. Es lo que dicen los empresarios. Para cubrir así todo lo que va a haber de jubilaciones y que se avecinan a medio plazo. Todo si queremos mantener los niveles de ocupación, que bueno ya veremos, pero se tienen que acercar al millón de personas. Vamos que necesitamos trabajadores, trabajadores inmigrantes, para lograr un reequilibrio entre lapoblación activa ocupada y el número de pensionistas

 

¿Qué es lo que ocurre? Que no vienen trabajadores; vienen personas; vienen personas que tienen derechos, que tienen necesidades; y eso parece que ya a algunos no acaba de convencerles mucho.  Y menos cuando por ejemplo esas personas vienen sin contrato de trabajo.  Ha habido una gran mayoría de ciudadanos, ya estamos con el cincuenta y dos por ciento, que dicen que cuando vengan tienen que venir precisamente con papeles. ¿Cuál es el problema? Que en muchos lugares no se pueden conseguir ese tipo de papeles. Que la desesperación es tal, que no se pueden sacar esos papeles, pues vienen de zonas de conflicto, o de donde lo que hacen es huir literalmente. Y por lo tanto vienen sin papeles

 

Al final, nos gustaría también…; cuando están entre nosotros hablamos de una política asimilacionista, queremos  que se integren          en nuestra cultura, etc, y en muchos casos piden hasta que abandonen sus creencias y sus comportamientos. Vamos que nos gustaría que esos trabajadores que vienen estuvieran robotizados, que una vez acabada la jornada laboral  tuvieran un interruptor y pudiéramos apagarlos

 

Pero eso no es posible. Por eso luego surgen las tensiones de convivencia, surgen los prejuicios, y de eso tenemos para parar un tren. Entonces nos inventamos argumentos que sustenten nuestros etnocentrismo, o para ser más preciso, nuestro estúpido egoísmo. Como necesitar mano de obra parece que vamos a necesitar, pues ahí estamos enredando; y cuando llegan las reflexiones, pues ante las quejas, al final nos queda alguna como que no son de aquí por ejemplo. Pero es que tampoco muchos de nosotros eh, porque quizás hemos olvidado de donde vienen nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros bisabuelos y demás ancestros; muchos fueron migrantes; y los que no se movieron pues medraron también directa o indirectamente gracias a los inmigrantes.

 

 

Esta es la historia de nuestra vida la historia que debemos asumir y asimilar