Fe y Comunidad


 

San Pablo repite una y otra vez que los creyentes forman todos juntos un "cuerpo", el "cuerpo de Cristo", en quien el Espíritu Santo nos hace a todos ser "miembros los unos de los otros".

 

Y esto de ser comunidad no se refiere ni se limita a que nos juntemos de vez en cuando en algunas celebraciones. Requiere, según San Pablo, tener una amistad fraterna, ayudarse mutuamente, llevar una "vida familiar, que nos hacer ser la familia de Dios.  

Lo normal sería vivir esta dimensión comunitaria en la parroquia mediante una participación activa en ella.

 

Pero durante mucho tiempo la parroquia era un ámbito frío, donde parecía que sólo el cura hablaba, no quedando para el resto más que decir "amén".

 

Pero en nuestros días, especialmente a partir del Concilio Vaticano II, se van multiplicando esfuerzos para superar ese modo de vivir la comunidad parroquial. Uno de los instrumentos más eficaces en nuestra diócesis de Bilbao, para esa superación, lo constituyó la famosa Asamblea Diocesana que tuvo lugar en la década de los 80. En ella participaron más 20.000 personas a lo largo de 4 años. Y uno de los impulsos mayores se manifestó en una nueva organización del laicado.