La Comunidad de Olarizu comenta el Evangelio

Domingo 2º del T.O. Ciclo A

19 de enero de 2020

Las primeras comunidades cristianas se preocuparon de diferenciar bien el bautismo de Juan, que sumergía a las gentes en las aguas del Jordán, y el bautismo de Jesús, que comunicaba

 

su Espíritu para limpiar, renovar y transformar el corazón de sus seguidores. Sin ese Espíritu de Jesús, la Iglesia se apaga y se extingue y los creyentes lo mismo.

Solo el Espíritu de Jesús puede poner más verdad en el cristianismo actual. Solo su Espíritu nos puede conducir a recuperar nuestra verdadera identidad, abandonando caminos que nos desvían una y otra vez del Evangelio. Solo ese Espíritu nos puede dar luz y fuerza para emprender la renovación que necesita hoy la Iglesia.

 

Un gran obstáculo para poner en marcha una nueva etapa evangelizadora es la mediocridad espiritual. Por eso hemos de mirar si en el corazón de cada uno de nosotros, si en el centro de nuestras comunidades arde el fuego del Espíritu. Así será posible alentar una etapa “más ardiente, alegre, generosa, audaz, llena de amor hasta el fin, y de vida contagiosa”.

 

Por eso buscamos “evangelizadores con Espíritu” que se abran sin miedo a su acción y encuentren en ese Espíritu Santo de Jesús "la fuerza para anunciar la verdad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”.

 

Dudo que sea posible la renovación en el cristianismo actual si falta una espiritualidad profunda, si sobra pesimismo, fatalismo y desconfianza. O cuando el espíritu que nos mueve es el de “nada puede cambiar, ir, por tanto, que es inútil esforzarse”, o cuando la consigna es “antes se hacía, antes había, antes teníamos…” o cuando "dominados por un descontento crónico o por una acedia que seca el alma" vamos derrotados por la vida.

 

Nos hace falta contemplar nuestra vida y percibir los momentos radicales de luz que hay en ella. Reconocer el regalo de la fe y reconocernos regalados. Y así, no es lo mismo haber conocido a Jesús que no conocerlo, no es lo mismo caminar con él que caminar a tientas, no es lo mismo poder escucharlo que ignorar su Palabra, no es lo mismo tratar de construir el mundo con su Evangelio que hacerlo solo con la propia razón.

 

Aunque para reconocerlo es necesaria la experiencia personal de Jesús. De lo contrario, sin esa experiencia, pronto falta fuerza y pasión; y una persona que no está convencida, entusiasmada, segura, enamorada, no convence a nadie.


Comentario Navidad 20 de enero de 2020

El inicio del evangelio de Juan obliga a revisar nuestro modo de entender y de vivir la fe cristiana en este año 2020. En nuestra fe podemos ser poco fieles al Evangelio de Jesús, nos desviamos, lo recortamos, lo…

 

¡La Palabra de Dios se ha hecho carne! Dios no ha permanecido callado, encerrado para siempre en su misterio. Nos ha hablado. Pero no ha escrito un libro de filosofía, ni un código. Su Palabra se ha encarnado en la vida de Jesús para que la puedan entender y acoger hasta los más sencillos.

 

Hemos oído: “A Dios nadie lo ha visto jamás. El Hijo único, que es Dios y está en el seno del Padre, nos lo ha dado a conocer”. Desde el altar o desde el ambón decimos muchas cosas de Dios, pero ninguno de nosotros lo ha visto. Los dirigentes religiosos y los sermones hablan de él con seguridad, pero ninguno de nosotros ha visto su rostro. Solo Jesús, el Hijo único del Padre, nos ha contado cómo es Dios, cómo nos quiere y cómo busca construir un mundo más humano para todos.

 

Estas dos afirmaciones están en el trasfondo del proyecto de nuestra Unidad Pastoral, quizás no tanto en nuestra actuación. Por eso buscamos una Iglesia arraigada en el Evangelio de Jesús, sin enredarnos en doctrinas o costumbres no directamente ligadas al núcleo del Evangelio. Si no lo hacemos así, no será el Evangelio lo que se anuncie, sino algunos acentos doctrinales o morales que proceden de determinadas opciones ideológicas.

 

Es que solo en Jesús se nos ha revelado la misericordia de Dios. Por eso la frescura de anunciar la Buena Noticia de Jesús sin obsesionarnos por una multitud de doctrinas que se intentan imponer a fuerza de insistencia.

Queremos ser una Iglesia que recupere la frescura original del Evangelio como lo más bello, lo más grande, lo más atractivo, y, al mismo tiempo, lo más necesario, sin encerrar a Jesús en esquemas aburridos.

 

No nos podemos permitir en estos momentos vivir la fe sin impulsar en nuestras comunidades cristianas esa conversión a Jesucristo y a su Evangelio. ¡Qué buen momento para construyamos juntos el sueño de una iglesia, de una Unidad Pastoral que se hace cada día más comunidad servidora y fraterna!

 

¡Qué buen momento para hagamos carne, proyecto, la Palabra del evangelio!

 


Familia y parroquia, respuesta a la soledad

29 de diciembre de 2019

Para este día, el Papa Francisco propone una oración

os invito a leerla con calma.

 

Jesús, María y José,

en vosotros contemplamos

el esplendor del verdadero amor,

a vosotros, confiados, nos dirigimos.

Santa Familia de Nazaret,

haz también de nuestras familias

lugar de comunión y cenáculo de oración,

auténticas escuelas del Evangelio

y pequeñas Iglesias domésticas.

Santa Familia de Nazaret,

que nunca más haya en las familias episodios

de violencia, de cerrazón y división;

que quien haya sido herido o escandalizado

sea pronto consolado y curado.

Santa Familia de Nazaret,

Que todos seamos conscientes

del carácter sagrado e inviolable de la familia,

de su belleza en el proyecto de Dios.

Jesús, María y José,

escuchad y acoged nuestra súplica.

Amén.

 

Papa Francisco


Sueño del Dios con nosotros / Gurekiko Jainko Ametsa

22 de diciembre de 2019

Gurekiko Jainko ametsa- sueño de Dios con nosotros. Dios se manifiesta a una familia, María y José. Les habla directamente en la sencillez de un humilde hogar.

Es en el sueño como se acerca a José y le propone que acoja el Sueño de Dios; el sueño de acercarse a su pueblo, de acercarse y ser uno más, el sueño de con palabras y obras, en la limitación de una época, un seño, una cultura,… ofrecer el mensaje de amor más universal.

 

Todo nos invita a vivir la experiencia de ese Dios cercano, que está siempre junto a nosotros y en todas nuestras pequeñas cosas y pequeños y grandes sueños. Y nos alienta y nos da su fuerza en todo momento.

 

El es el que viene a revelarnos el verdadero sentido de la vida, haciéndose Camino, Verdad, y Vida. Él es quien habla y actúa mostrándonos a ese Dios cercano y sensible a aquellos que sufren en este mundo.

 

Hoy, tenemos la referencia de Cáritas que este domingo nos acerca la realidad de pobreza y la invitación a ser simiente y a reconocer la simiente nueva que, entre malas hierbas y terrenos pedregosos, germina en nuestra sociedad y en la iglesia.


Sueño de un mundo mejor / Mundu obeko abetsa

15 de diciembre de 2019

Mundo hobeko ametsa- Soñamos un mundo mejor y, al estilo de Jesús lo hacemos. Por eso es necesario salir de nosotros mismos. Si sólo miramos nuestra vida, si sólo escuchamos nuestras voces interiores, si sólo nos preocupa lo que nuestro filtro deja que pase al corazón, sólo conseguimos encerrarnos en nuestro pequeño mundo. Tener nuestro corazón y nuestro deseo dirigidos a ser importantes, a estar lo mejor posible, a acumular capacidades, bienes… nos hacen sordos a la invitación para colaborar, nos hacen ciegos para descubrir los caminos por los que Dios anda. El dolor, la exclusión, la limitación de la otra persona es una llamada, una invitación a salir y a acercarnos, a contar con ella. Solamente quien toca la realidad sufriente y quien se deja tocar es capaz de salir de sí mismo y colaborar.

 

En este mes de diciembre de 2019 muchos nos mueven y animan a la fiesta, al encuentro con los nuestros, al consumo,… podemos recordar los gestos que hace poco se han hecho y quizás tengamos olvidados como la recogida de alimentos o el mensaje de Caritas sobre la cantidad de familias en situación dramática. O la invitación a tener presentes a los necesitados en la colecta del próximo domingo.

Para ser colaboradores necesitamos poner todos los sentidos en juego: manos que tocan, oídos que escuchan, ojos que ven, narices que huelen, bocas que hablan, pies que acercan. Las vidas tan duras de muchos hombres y mujeres que viven entre nosotros son invitaciones que esperan personas que las hagan suyas y respondan a ellas

 

En este tiempo de Adviento queremos “soñar que otro mundo es posible” y ser consoladores al estilo del Evangelio por invitación expresa de Dios.

 

Estamos en Adviento y esperamos al Dios que se humaniza, al Dios-con-nosotros y nosotras. Al Dios que nos invita a soñar su sueño: un mundo mejor.


Sueño de colaboración / Lankidetza ametsak

8 de diciembre de 2019

La Anunciación nos deja entrever entre muchas cosas dos muy significativas: Dios cuenta con la colaboración del ser humano para llevar a término la creación y, la segunda, que la aceptación libre de la persona y su disponibilidad resultan imprescindibles.

 

María resulta ser la elegida para realizar los designios de Dios y acoger en su seno a quien “será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre”.

Las formas de Dios nos sorprenden para que no olvidemos que “para Dios nada hay imposible” y así nos abramos a su acción que desborda todas nuestras previsiones.

Para que Dios pueda realizar la gran obra de la salvación, cuenta con nosotros.

Una enseñanza que podemos aprender de María es hacer lo que ella hizo: colaborar y aceptar que se haga la voluntad de Dios en cada uno de nosotros, por imposible que nos parezca. Así entendemos que esta semana tengamos un: “sueño de colaboración - lankidetza ametsa”. Y para que este sueño se realice, nuestra colaboración ha de tener varias dimensiones: una, la de liberarnos, despojarnos de todo aquello que nos impide estar verdaderamente disponibles a que se realice en nosotros la voluntad de Dios. Otra la confianza creyente. Esa confianza con sus pasos, desde no dejarnos atar por el miedo a fiarnos, ya que quienes libremente se abren a la acción de Dios, cuentan con sus fuerzas y con “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra”.

Así puede ser para cada uno de nosotros, para nuestra unidad pastoral, para nuestra iglesia.

 


Sueños de esperanza  / Itxaropen ametsak

1 de diciembre de 2019

Tenemos delante un bienio en el que en nuestra Unidad Pastoral haremos una opción activa: Construir. Con una opción de unidad: juntos. Y la opción de percibir, de idear, de intuir,… de soñar. En este adviento subrayamos los sueños. Hoy es primer Domingo de Adviento de 2019. Empieza en la Iglesia un nuevo año litúrgico. Nosotros, en la Unidad pastoral, vamos a soñar. No el soñar parados y pasivos, sino el soñar del que construye un proyecto, el sueño del que espera algo nuevo y hace lo posible para que se haga realidad. El de esta semana es “sueño de esperanza- itxaropen ametsa”.

 

Las lecturas del domingo nos piden “estar en vela”. Quien está en vela al estilo del evangelio no da nunca nada por perdido. El que está en vela mantiene encendida la lámpara de la esperanza para que alumbre espacios de nuestra realidad occidental, vasca,… y también otros espacios.  El que está en vela puede ser fuente de luz para otros: en su entrega, en su perdón, en su amor, dando ánimo al decaído, en la lucha por romper barreras, en la acogida, cuando percibe y alivia a los descartados de esta sociedad. El que está en vela, creyente, vive desde la confianza en Dios y hace de la caridad norma de su existencia, porque experimenta que Dios siempre está a su lado ofreciéndole su amor capaz de hacer posible lo imposible.

 

Así en la Unidad Pastoral Santa María de Olárizu con el lema que nos acompaña en los templos: Elkarrekin ametsak eraikitzen. Juntos construimos sueños.